Reinos del Caos - Servidor de Rol de Neverwinter Nights 1.69
¡Hola! ¡Bienvenido a Reinos del Caos!
¡Si eres nuevo te sugerimos registrarte para tener acceso a los links de descargas para ingresar al servidor!


Foro del servidor de rol de Neverwinter Nights 1.69
 
ÍndiceGaleríaRegistrarseConectarse
¡Bienvenidos a Reinos del Caos, un servidor de Neverwinter Nights 1.69!
¡Si eres nuevo, te recomendamos registrarte para acceder a la totalidad del foro, como también a las descargas!
¡También te recomendamos entrar a nuestro Discord para tener comunicación con todos los jugadores!
¿Necesitas ayuda o tienes problemas con algo?
¡Puedes postear aquí! ¡O puedes acceder a nuestro Discord para ayuda más inmediata!
¡Para ingresar al servidor introduce la siguiente IP!
74.208.227.175:5121
Conectarse
Nombre de Usuario:
Contraseña:
Entrar automáticamente en cada visita: 
:: Recuperar mi contraseña
¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

La mayor cantidad de usuarios en línea fue 20 el Dom 08 Oct 2017, 22:50.
Estadísticas
Tenemos 300 miembros registrados.
El último usuario registrado es kamyssama

Nuestros miembros han publicado un total de 2853 mensajes en 585 argumentos.

Comparte | 
 

 ¿Locura? No, fortuna.

Ir abajo 
AutorMensaje
Fortuna

avatar

Mensajes : 37
Fecha de inscripción : 18/09/2017

MensajeTema: ¿Locura? No, fortuna.   Lun 18 Sep 2017, 19:19

Nombre: Elysia Altendorf (Ely, Lys, Lysia)
Raza: Humana
Sexo: Mujer
Procedencia: Cercanías de Radengarth.
Oficio: Sacerdotisa, caballero, emisaria, marinera... y tantas decenas más como logre inventarse, a veces incluso cumpliendo con lo que se espera de ella.

... a simple vista ...


Descripción física: Es una mujer cercana a la treintena, aunque podría aparentar muchos menos años, dado que parece cuidarse y a veces esgrime conductas infantiles. Lo más llamativo a simple vista son sus largos cabellos rojizos, de un color vivo que extrañamente parece natural en ella. Aunque a simple vista está en forma, su figura es más bien canija (no llega al metro setenta) cuando se la compara con combatientes de primera línea, siendo que no destaca demasiado ni por su aguante ni por su agilidad. Tiene cierto atractivo y su voz resulta agradable de escuchar, con un mínimo dominio de la oratoria aún cuando dice sólo locuras. Sus labios siempre parecen curvados en una sonrisa que puede cobrar más o menos intensidad, mientras que sus ojos verdes examinan de manera vaga aquello que la rodea.
Su equipamiento parece más ornamental que funcional, destacando la coloración "dorado-tesoro" de sus protecciones, y el símbolo de Edarastrix presidiendo tanto su amuleto como su capa.
Descripción psicológica:  No es una mujer demasiado estable, a veces resultando demasiado espontánea y diciendo aquello que piensa sin demasiados filtros, lo que puede dar una sensación de transparencia en ella. En ocasiones es un poco embustera, pero se le da fatal mentir, por lo que suele vérsela venir. Muchas personas creen que está loca, y tal vez tengan razón, aunque en muchos de sus sinsentidos hay algún mensaje oculto que trata de hacer llegar. Sus valores son los de la adoración del azar y la búsqueda de fortuna sin importar los medios, defendiendo que cada cuál debe encontrar su senda. 
De todas maneras no es una completa amoral, no le gusta hacer el mal, considerando que desvía la balanza de la fortuna y el infortunio muy a menudo, pero es cierto que tampoco hará nada por impedirlo si no hay una recompensa de por medio. Además, suele defender a aquello que aprecia, aunque sus relaciones personales son algo complicadas y volubles.
Trasfondo: Elysia se crió en una hacienda en las afueras de Radengarth. Las posesiones de su familia incluyen un buen número de viñedos, un cercado con una veintena de cabezas de ganado, el hogar familiar y media docena de sirvientes. Su infancia habría sido deseada por muchos, criada escuchando fascinantes historias de héroes y otras leyendas, recibiendo una relativamente buena educación y estando en general, alejada de los peligros que acechaban a muchas personas en aquella época. Ningún bandido alcanzaría a causarle ningún mal, ni sabría nunca lo que sería sufrir una hambruna.
Pero a medida que crecía, también envejecía su madre. Cada día que pasaba estaba más claro que no iba a tener más descendencia. A ella no le importaba ser hija única, a fin de cuentas estaba muy consentida y lograba todo lo que se proponía. Pero a Edlund, su padre sí.
Era tradición familiar que el primogénito sirviera en el ejército imperial, y aunque su madre había puesto freno a las ambiciones de su progenitor, excusándose en que era tan solo una chica, era inevitable que su destino cambiara. Apenas tenía catorce años cuando iniciaría a fomarse.
...



Elysia ya superaba con creces la veintena de años. Su madre, Adeline, había fallecido hacía un par de años por causas naturales, probablemente por culpa de una neumonía que nunca terminó de remitir. Desde entonces su padre se había vuelto mucho más insistente y la protagonista ya había comprobado lo dolorosos que eran los azotes de su fusta. Aunque la joven era muy inteligente y perspicaz, era incapaz de aprender las bases del combate, de la disciplina y del saber estar. Simplemente era incompatible con las jerarquías y desdeñaba las órdenes de los diversos instructores que trataron de adiestrarla. Muchos de ellos se rendían y acababan yéndose o expulsándola de sus clases. Otros, simplemente la apalizaban sin demasiado éxito, haciendo que al final su padre la retirara por piedad.
Durante este periodo la desesperación de su progenitor fue creciendo, y la joven inició mil y una formaciones en el campo militar e incluso mágico con resultados en absoluto prometedores. Ella quería ser una aventurera libre, no quería perder el tiempo en ninguna de esas academías, ni mucho menos encomendarse a una vida de perpetua servidumbre.
Pero fue en una noche, que todo cambió...

...

La habitación estaba a oscuras. El anciano oficial trataba de conciliar el sueño. Le preocupaba el futuro de su descendencia. Sentía, que tras una vida relativamente exitosa, estaba fracasando de verdad por primera vez. Es, entonces, cuando una figura femenina se dibujó en el umbral de la puerta. Apenas se apreciaba mucho en la oscuridad, sus ropas tenían una extraña costura que brillaba en la noche, representando un dragón. Aquella mujer no le era en absoluto conocida, y aunque su primer impulso fue llamar a los guardias de la casa, algo lo frenó. Y entonces ella habló.
-Siento presentarme así, buen Edlund. Pero el Infortunio os está consumiendo. Apenas dormís. Temo que apaguéis tanto vuestra senda como la de vuestra hija si no abandonáis este camino de autodestrucción. - La voz resultaba hipnotizante y melódica, el anciano era incapaz de revolverse o articular palabra, quizás fruto de alguna brujería.


-No digáis nada, y escuchad. Me llevaré a vuestra hija y es probable que tardéis muchos años en verla, si es que eso llega a suceder. Ella recibirá la única formación para la que es válida, y vos os libraréis de una gran carga. A cambio, se os presentará a una mujer voluntariosa: su vida estuvo llena de desgracia, pero verá la fortuna en vos. Podrá daros la descendencia que siempre quisisteis tener. - Aquel desigual y surrealista trato sonaba razonable de la boca de aquella misteriosa mujer. Edlund seguía sin poder moverse demasiado - Tan solo cerrad los ojos si aceptáis. A primera hora llamarán a vuestra puerta... y vuestra hija habrá encontrado una vida mejor.


Y entonces, aunque la decisión no fue nada fácil, aunque pasaron minutos que parecían horas, cedió.


...


Elysia se había despertado aquella mañana tirada en el jardín de la hacienda. Un par de bolsas con algunas de sus pertenencias reposaban cerca de ella. Aunque llamó a la puerta y trató de volver a su casa, no obtuvo ninguna respuesta. ¿La habían echado, de aquella manera? Joder, había estado dormida incluso cuando la habían arrastrado y lanzado al jardín. Quizás no debió beber tanto la noche anterior.


Algo en su corazón le dijo que aquella marcha sería definitiva. Nunca se había sentido así. Era casi como estar bajo el influjo de algún conjuro...


Resignada, se giró. Y ahí estaba ella: una mujer morena que sobrepasaba la treintena, de ropajes elegantes compuestos por lo que parecían hilos de oro. La miró fijamente por un largo rato, y finalmente habló.


- Buen día, Elysia. Veo que el Infortunio se ha cernido sobre vos. Soy Bruna, y me he propuesto cambiar la suerte de alguien hoy... parece que el mero azar os ha seleccionado para ello.


Al fin, una enseñanza que valía la pena. Varios años de vagabundeo, lectura de escrituras sagradas y aventuras que más bien parecían travesuras la siguieron. Hasta que Bruna decidió que ya no podía enseñarle más y la abandonó en aquella aldea con la promesa de encontrarla cuando estuviera preparada.
Volver arriba Ir abajo
Fortuna

avatar

Mensajes : 37
Fecha de inscripción : 18/09/2017

MensajeTema: Re: ¿Locura? No, fortuna.   Lun 27 Nov 2017, 14:08

¿Fortuna? No, simples retazos de locura


Xion


Un ligero temblor recorrió a la sacerdotisa al llevar la mano a su bolsa. De ella había extraído un instrumento bastante rústico, de manufactura gnoll. Una simple pandereta con varias cintas de colores. Era improbable que nadie le diera gran valor, pero formaba parte de su Pila de Tesoros. Un orgulloso símbolo de su gran colección. Se encontraba decidida a entregarla, pero una mano la frenó.



-No estarás pensando en defraudarme una vez más, ¿verdad? -Espetó de manera autoritaria- ¿Qué hay de nuestra misión? A cada paso que das, menos tesoros te acompañan.

-¡Pero piensa en todo el alboroto que causará! Ella será Afortunada de tener un juguete nuevo, y los vecinos sufrirán el Infortunio del insomnio forzoso. -Expresó el ligero canturreo que recorría su mente-  ¡Será divertido!

-¡No les hagas caso! Estás haciéndolo bien, Elysia. Compartir forma parte de Portar la Fortuna. -Insistió ahora una voz dulce, reconfortante- Debes mantenerte determinada con aquello que tu corazón dicte hacer.

-Si no fueras tan desgraciada, podrías preguntarle a la Suerte. Pero fuiste tan necia de dar no una, si no las dos monedas del Azar a la que llamas Tesoro. -Añadió finalmente la más cruel de todas. Aquella que siempre atacaba al final. La que recordaba cuántos Infortunios no había podido evitar- Suerte tenemos de que te quede tan poco, fracasada.


La sacerdotisa terminó por suspirar. En ocasiones, hasta la acción más simple la abrumaba de aquella manera. Sintió agotamiento y desazón. Se esforzó por mantener aquella ensayada sonrisa mientras cerraba y abría una mano, contemplando la palma durante un mero instante, observando algo que otros no podrían ver. Fortuna habría hablado a favor de la niña. Ella no era quién para cuestionarla. Tendió el instrumento a la joven procedente de las Islas del Este.

-Aquí tienes, Xion. Tú le darás mejor uso que yo. ¡La conseguí en una aventura hace largo tiempo!

Sólo la vaga promesa de alcohol o aventuras acallaría esas voces hoy. Sería otro largo día. Por lo menos la Gran Apuesta estaría cerca. En el peor de los casos, Infortunio tendría razón. Y nunca más las escucharía.
Volver arriba Ir abajo
 
¿Locura? No, fortuna.
Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» La locura transitoria de un portero rumano
» Vendo Mansiones de la Locura [VENDIDO]
» LAS MANSIONES DE LA LOCURA
» Martes 19 de Julio (Tabla + Comentarios)
» Bungie cree que llevar Destiny a PC en estos momentos sería una locura

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Reinos del Caos - Servidor de Rol de Neverwinter Nights 1.69 :: Rol :: Génesis de los Héroes-
Cambiar a: